
Hace más años de los que me gustaría admitir, tenía en la universidad un profesor que nos instaba, a todos los pobres e inocentes cachorros que acudíamos a sus clases, a especializarnos en un campo de la arquitectura concreto. Yo en aquellos momentos lo miraba con recelo, entre otras cosas porque ya estaba en el último año de carrera y empezaba a vislumbrarse la potente crisis que aterrizó en España alrededor de 2008. No llegaba a entender cómo pretendía ese sujeto que encontrara trabajo, con lo mal que estaba el mercado, y recién acabados los estudios, si mis conocimientos se centraban en un único sector de mi profesión.
Años después, debo admitir, que la vida me ha dado muchas lecciones, una de ellas corrobora la validez de aquel consejo: especialízate en algo, sé el mejor en ese campo y, no sólo lo disfrutarás, sino que tienes bastantes posibilidades de que profesionalmente te vaya bastante bien. Es bueno saber un poquito de muchas cosas, porque el conocimiento te va a dar una perspectiva fundamentada y amplia, pero sin pecar en la dispersión. En Andalucía tenemos una expresión muy simpática para estos casos: «maestro de liendres, de todo sabe, de nada entiende», que no deja de ser una semejanza con el popular «quien mucho abarca, poco aprieta». La sabiduría popular ya nos lo dice en numerosas ocasiones, tenemos una capacidad limitada de adquirir conocimientos, físicamente es imposible hacerse muy bueno en algo sin dedicarle tiempo y esfuerzo, y si estos recursos además los repartes en varias actividades, fracaso asegurado.
En el caso de la fotografía, es la propia logística la que te acaba llevando a la elección de un tipo de fotografía en particular:
Oportunidad
En tus primer contacto con este mundo, será un factor fundamental, le tomarás instantáneas a lo que te rodea, lo que te es familiar y con lo que tienes un contacto continuo.
Lo más importante es que lleves la cámara contigo siempre que te sea posible; en primer lugar porque eso te va a dar el tiempo para practicar y mejorar continuamente, y en segundo lugar, porque, como dice la gran psiquiatra Marian Rojas Estapé, vas a activar el sistema reticular ascendente. Esto último suena a chino ¿verdad? Te lo explico con palabras que a mí me resultan más sencillas: al estar pensando en qué fotografiar, tu cerebro te va a ayudar a buscar escenas, elementos, encuadres, objetos y personas para que sean protagonistas de tus instantáneas, incluso en las escenas más cotidianas y aburridas que puedas imaginarte.
Hay muchas veces que me gusta observar galerías de otros fotógrafos, de concursos finalizados o exposiciones. Y si te fijas con detenimiento verás que hay composiciones con una gran armonía realizadas con elementos de lo más comunes. De ahora en adelante pon tu foco por ejemplo en fotografías de animales, te darás cuentas que no tienes que ir al Serengueti a la caza y captura de una escena de elefantes; puedes acercarte al parque más cercano a tu casa y practicar con el perro del vecino, el palomo que corteja hembras, o el gorrión que se da un baño de arena para quitarse los indeseables parásitos. La fotografía arquitectónica también puede sorprenderte mucho; un arco en piedra, andamios, barandillas, la esquina de una ventana, entramados de ladrillo en edificios antiguos, parecen elementos de lo más simples y banales, pero con un ojo bien instruido, se logran fotografías realmente muy interesantes.

Equipo
Imagino que ya habrás elegido si eres de Madrid o Barça, o lo que es lo mismo en fotografía, Canon o Nikon. No, no me olvido que también están los seguidores del Betis, Atlético de Madrid, Valencia… pero lo cierto es que la mayoría de los fotógrafos profesionales se suelen decantar por una de estas dos marcas.
Los motivos son muy obvios: son equipos de calidad, con una gran variedad de cuerpos, lentes y complementos, y además con amplias posibilidades referente a elementos compatibles.
El tema es que son unos «juguetes» muy caros; no cualquiera puede disponer de miles de euros para hacerse con un equipo profesional completo. Esto significa que vas a tener que dar prioridad a unos lentes o accesorios sobre otros, y ahí está el quid de la cuestión.

Los lentes van a condicionar el tipo de imágenes que puedas captar: un ojo de pez puede ser magnífico para arquitectura, pero en muy contadas ocasiones te será útil para animales; un teleobjetivo luminoso de 300 mm o más, te será completamente inútil en retratos y un lente fijo de 50 mm resultará todo un obstáculo a la hora de captar escenas de deportes.
Además, existen otro tipo de accesorios que pueden ayudarte más o menos.
Conocimiento
He aquí a mi criterio, la gran base de un buen fotógrafo especializado: cuando conoces un campo, sabes qué es lo más interesante a mostrar. La arquitectura en mi caso es uno de mis grandes modelos, sé qué quiero resaltar, cuales son los espacios más interesantes, o qué elemento de la estructura hace especial un edificio emblemático. Todo esto, sin duda, lo debo a mi formación en la materia.
Pero también he fotografiado cetrería durante más de 10 años, gracias a unos amigos. Eso me ha ayudado a predecir cuando el halcón va a hacer un picado, a qué presa va a atacar el águila de Harris o cuando está a punto llegar una escena interesante.

Sean cuales sean tus aficiones o conocimientos, exprímelos. Enseña a todo el mundo lo más interesante de ese campo gracias a tus imágenes, y nunca dejes de fotografiar.
Y tú, ¿en qué tipo de fotografía estás especializado?
Imágenes: Ricky Esquivel / Igor Starkov / George Milton /